20 enero, 2012

EL GRAN MIEDO

Javier Malagón

En 1789, a causa de la carestía de alimentos y de la injusticia reinante, tuvo lugar en Francia un fenómeno social, sobre todo campesino, al que los historiadores denominaron El Gran Miedo y que, entre otros efectos, contribuyó a la caída del feudalismo.

Me pregunto si a la época actual no se la debería llamar de forma parecida.

Porque vivimos con miedo a no poder pagar las hipotecas y a que los bancos se queden con nuestra casa; miedo a perder el puesto de trabajo y no volver a encontrarlo; miedo caer en la indigencia; miedo a que nuestros hijos no encuentren empleo y se tengan que marchar del país; miedo a la competencia, a que otros nos tomen la delantera y perdamos oportunidades; miedo a que los bancos no nos concedan créditos; miedo a nos expulsen del euro; miedo a Hacienda, al cáncer, al SIDA, a engordar, a envejecer, al fracaso, al qué dirán; miedo a perder posición social y poder adquisitivo; miedo a tener una pensión escasa o no tenerla; miedo a dejar a los niños jugar solos en la calle; miedo a los inmigrantes, al Islam, al terrorismo; miedo a los accidentes de tráfico, al alcohol, a las drogas; miedo al cambio climático, a los desastres naturales…; y, espero equivocarme, si se desencadena la guerra con Irán pronto volverá -y no sin razón- el miedo al holocausto nuclear.