30 enero, 2012

PREGUNTAS

Joxe Arregi

No sé muy bien de dónde ni por qué, pero en algún momento de la comida de Año Nuevo salió el tema del Vaticano y de los obispos, de eso que indebidamente se llama "la iglesia". Yo estaba sentado frente a tres de nuestros veinte sobrinos, tan distintos de nosotros y entre sí, todos ellos encantadores: Josu, Mikel y Xabier. Tienen, los tres, entre 18 y 28 años.

Quise provocarles un poco, a ver hasta dónde llegábamos. Y no se me ocurrió otra cosa que lanzarles una pregunta tan extravagante como el último desatino de algún obispo que seguramente estaba en el origen de aquella conversación: "¿Se os ha ocurrido alguna vez ser curas, o frailes, ir al seminario?". El más tímido de los tres sonrió amablemente, el más desenvuelto hizo algún aspaviento, el más divertido soltó una carcajada. "¿Tan disparatado os parece?", insistí. "Pues poned las condiciones que pudieran hacer el oficio de cura algo interesante para vosotros. Tú, por ejemplo, Xabier, si te dejaran seguir y vivir con tu novia, podrías ser un buen cura para los jóvenes de Azpeitia. ¿No?" (Xabier es un chico juicioso, responsable, y muy agradable). Arrugando la frente y levantando las cejas, como suele, respondió con su habitual franqueza: "Puff…, la verdad, no me parece una vida muy divertida".